martes, 30 de septiembre de 2008

SEPTIEMBRE

En septiembre, cada septiembre,
me peso,
albergando la esperanza de que este verano
haya rebajado algo.
Me sorprendo encogiendo la tripa,
quedandome en la desnudez más pura
sin reloj, anillos, ni pulseras
para no alterar las variaciones en ningún gramo
para descubrir que mi báscula va mal otra vez,
un kilo arriba, pero
¡si me caben esos vaqueros estrechos!
En septiembre, cada septiembre
intento cumplir la fórmula griega de
mens sana in corpore sano
y termino comprándome los fáscículos de pilates,
de yoga, de aprende inglés, italiano...
En septiembre comienzo un nuevo año
donde intento que todo cambie
para comprobar que en diciembre
nada ha cambiado.
Pero ya lo tengo más que pensado
para el próximo septiembre
prometo cambiar de báscula

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Para JUM

Desde mi zulo no puedo ver el mar,
no puedo reconocer a nadie
porque nadie puede saber que estoy aquí.
Desde mi zulo el mundo pasa sin q me dé cuenta
los minutos se eternizan y yo paso por el mundo
con pena y sin gloria.
En mi zulo tengo un trampantojo
en el q dibujo una vida alternativa,
en el que construyo un universo paralelo,
en el que sí que me expreso
En mi zulo tengo conexión a internet,
es el único paliativo q adormece mis temores
Desde mi zulo y al final del túnel
diviso una luz que descandila el horizonte
y me trae unas motas de consuelo,
una brizna de aire fresco
un calor que baña mi piel.
Gracias a que estoy en este zulo,
gracias a que te veo,
los minutos dejan de ser horas,
el encierro es menos amargo
y nos reencontramos cuando abrimos nuestras ventanas.

lunes, 18 de agosto de 2008

Preferencias


Si nos ponemos exquisitos


yo prefiero la conversación a la discusión,


los abrazos a las patadas,


los suspiros a los gritos,



la sonrisa a las muecas animalizadas,


la pasión al odio,


las aguas fieras a las aguas mansas,


la generosidad a la ambición,


el vicio a la virtud


y a TI por encima de todas las cosas.

sábado, 26 de julio de 2008

Desaceleración mental

Desde luego no hay mejor razón que darle a Zapatero para convencerle de que vivimos un momento de desaceleración en todos los sentidos que sentarle delante de la televisión, me da igual pública o privada, 24 horas (ni tienen que ser consecutivas siquiera) un fin de semana cualquiera. Programas no existen para todos los gustos sino para gusto del vulgo más vulgar que podamos imaginar ávido de cotilleos amorosos nacionales e internacionales del personaje mediático de turno. Es bastante triste que sea de interés nacional si Andreíta se como o no el pollo, si está Belén Estebán embarazada, que si el asesino de Jaime Ostos pega o no a su mujer, que si Doña Leticia está muy morena. ¡A quién realmente le importan estas ignominias! A mí no, desde luego, pero el programa de niños y niñas que dentro de 5 años llenarán los sillones de los psicólogos infantiles porque nadie se acuerda de ellos o programas donde la gente va a que le humillen públicamente ya sea OT, Tú sí que Vales o Qué apostamos, nos da una radiografía social de cómo está el país y cuáles son las ambiciones que el españolito o la españolita de a pie se propone en sus vidas. Y es que de lo que no nos damos cuentas es que este entontecimiento colectivo no viene sino a que volvamos la vista hacia otro lado y no la volquemos en lo que realmente nos interesa como lasubida del petróleo, de la luz, la inflacíón, la deuda hasta interna que el estado empieza a atravesar, etc... Pero como burros de circo que somos ,y perdónenme ustedes por no insultar públicamente en directo, cuando nos dan las zanahorias de los 200 euros, seguimos haciendo nuestras morisquetas, hundiendo el hocico en el barro y consolándonos de que cualquier tiempo pasado no fue mejor. Así que mientras sigan aumentando los programas AI (aptos para imbéciles) y aquellos en los que se ganan miles de euros solo por entretener, que sepamos que es un paso más en el descenso al infierno de la desaceleración mental.

LES

Ser lesbiana no es una elección,
ni siquiera un imperativo biológico.
Ser lesbiana es una vocación,
un espejo por donde asomarse
a contemplar el mundo
y percutir en el subsuelo de los sentimientos
para llegar a comprender
que ni nacemos ni nos hacemos,
como los profanos creen,
simplemente SENTIMOS sin más
etiqueta que aquella que reza
en nuestra denominación de origen
somos Libres para Expresar lo Sentido.

miércoles, 23 de julio de 2008

Mojito de verano

Tú me diste la receta magistral,
me bastaba tu dulzura para saber cuánta azúcar añadir,
la hierbabuena siempre presente en el verdor de tus ojos,
el ron, del blanco y sin marcas,
y el Sprite lo pongo yo,
en forma de burbujas que ascienden
desde mi abdomen bajo hasta mi corazón,
cuando tú me agitas.
Y boilá, el cóctel está servido,
quiero dos o tres más
mojaitos de verano.

sábado, 28 de junio de 2008

La jartibilidad del ser humano

Cuando al bueno de Aristóteles se le ocurrió definir al ser humano como un bípedo implume, dio e el clavo, aunque a algunos se nos vea más la pluma que a otros. Cuando dijo que el ser humano era un ser social por naturaleza, no estuvo para nada desacertado y añadió que por consiguiente debía ser un ser político, donde la convivencia con los demás era necesaria para el desarrollo integral del individuo. Cuando siguió por el camino de la definición culminó con que el ser humano era un ser racional, que como ya Descartes añadiera, racional sí, pero el sentido común, que es el mayor de los sentidos está muy mal repartido. Pero claro, una que intenta pensar en estos conceptos antropológicos advirtió que a Aristóteles se le escapaba una definición fundamental de nuestros tiempos. El ser humano es un ser jartible. Y por esta añadidura no es cuestión de poner en entredicho al maestro, pero sí será cuestión de definir qué es la jartibilidad. La jartibilidad es esa facultad posmoderna que hemos desarrollado y a la que ha contribuido en demasía el avance de la tecnología y sus autopistas de información y deformación. Ser jartible es aquella cualidad que no nos permiten nuestros vecinos de puertas pero que practicamos en la red de redes. Se trata de amargar al otro, hasta el hartazgo, hasta el hastío y es que hay que tner cuidado cuando abrimos las ventanas porque o nos cagan las palomas en los poyetes o nos invaden los entes cibernéticos hasta legar a límites insospechados. Y es que internet da para esto y mucho más, da para jartar hasta reventar. No hay límites en la comunicación y no hay fronteras para la invasión de la intimidad de las personas. ¿Pero dónde vamos a ir a parar? Como un profesor mío decía, la caída del imperio romano se pudo haber evitado con una buena dispensación de la Coca-cola, esa bebida mágica que en cualquier lugar del mundo nos hace sentirnos como en casa. Pues lo mismo, si internet no hubiese aparecido la jartibilidad no hubiese podido alcanzar las cotas que ha alcanzado en nuestros días. Señoras, señores, no seamos jartibles, quítenme la razón y hagamos desaparecer el término encerrándolo en una botella y echémoslo al mar, no para que navegue sino para que naufrague para siempre. He dicho