
A veces me da por preguntarme ¿y yo qué hago aquí? En medio de esta ciudad que sigue su curso mientras las vidas anónimas que me rodean sobreviven en esta jungla, ajenas a lo ajeno. Y yo..... en un dos por tres, con la condicional de los fines de semana y gastando mi tiempo con mentes en temporada de barbecho... ¿Es que yo con esa edad, la de mis pupilos, era igual que ellos? No pequemos de mentalidad aburguesada creyendo que éramos mejores, tal vez me encontraba sin condicional y enclaustrada en un tres por tres leyendo sin parar para vivir otras vidas que no fueran la mía, que recuerdo que no me gustaba en absoluto. Tal vez, siempre y por este motivo, haya vivido en el destierro vital, como alma desgarrada. Y ahora que he superado la barrera de salir del armario no tengo otra meta que la de salir del almario, pero de éste no tengo la llave y por más que indago no consigo ver la luz. No hay asociaciones pro almas libres que te muestren el camino. No se puede quedar con otra alma para cambiar impresiones, no consigo ver las almas de los demás aunque presupongo que los demás también sienten una. ¿Será que no me he comprado las gafas especiales como esas con las que se puede ver a la gente desnuda? Porque esa sí que las tengo.
ANUNCIO: Cambio mis gafas de mirar por las gafas de ver.
Si me lee algún desalmador o desalmadora, que deje su razón aquí, yo responderé en nombre de mi alma.
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